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En el taller no hay… pero pasa por mi casa que yo te resuelvo.

Sin títuloEsta frase la hemos escuchado muchas veces, pues es algo normal en lugares que brindan servicios de reparaciones indispensables para la población, pues resulta que en muchos de estos talleres de reparación cuando llegamos con algún equipo roto… tenemos que enfrentarnos a esta frase y lo peor de todo es cuando en lugar de mandarte para su casa escuchamos como nos dicen “Aquí en el taller no hay nada para eso, pero yo tengo las cosas, tráelo mañana que aquí mismo te lo arreglo y así no das tantas vueltas, pero te va a salir en…. !/&%·” una cantidad de dinero que nada tiene que ver con los precios de los servicios que cobra ese taller por cualquier tarea.

Nos cae la duda: Pero si él lo arregla aquí ¿el servicio no lo realiza en el taller? Y si en el taller no hay las piezas para hacer la reparación ¿de dónde las saca el, será de aquí mismo?… y en fin un sinnúmero de preguntas que nos llenan la cabeza de humo pero igual tenemos que resolver nuestro problema.

Les cuento una anécdota que le sucedió a una persona X en un lugar X, con su refrigerador Haier modelo HSE08WNAWW. Esta persona me conto que la puerta de su refrigerador estaba como caída… pues la pieza que la sostiene desde abajo estaba podrida y lógicamente se partió la puerta debió dar un zarpazo de película, en fin la llevó al consolidado de refrigeración de su municipio… y al llegar ahí en la recepción le llaman a alguien, que debía ser el chapista del taller, el hombre muy respetuosamente lo saluda y le pregunta que cual era su problema a lo que la persona responde con la historia del principio del párrafo, el joven se rasca la cabeza (sin pelos) lo mira y le dice la famosa frase, versión 2 (tráelo para el taller pero el arreglo no sale por el taller) todo te sale en $1250 pesos moneda nacional pq también incluía la chapistería de la puerta.

Pero casualmente esta persona que se quedo con picazón decidió ir a mirar por una ventana como el hombre trabajaba (sin que se diera cuenta) pues resulta que en el taller si había la pieza que necesitaba el refrigerador para poner la puerta y que la pintura también era del taller y la pistola con la que pintó (que quedo muy mal) también era del taller… y ahora surgen otras preguntas ¿Cuánto gana el taller por esta clase de estafas? ¿Cuántos directivos del taller conocen de estos hechos? Al final esto es algo que ocurre todos los días en casi todos los talleres de reparación y en centros que brindan estos servicios a la población. Y yo tengo una pregunta… ¿la culpa es del personal del taller, los estafadores, o de nosotros mismos que nos dejamos estafar sin decir ni pio?

1 Comentario

  1. ZeuZ

    Muy bueno esto.. deverias escribir un pokito mas

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